Anoche me devanaba los sesos tratando de decidir el tema del tip verde de la semana, y mientras pensaba en cocina, y plantas encontré un articulo muy bueno sobre la publicidad enfocada (y diseñada) para consumidores entre 8 y 12 años. Los 20 millones de pequeños, no tan pequeños llamados “tweens” en EEUU gastan aproximadamente $50 billones anualmente según estimados de mercadeo norteamericano, y aunque nuestro país es pequeño, rebosa de actividad económica y nuestros hábitos de gasto asemejan irresponsablemente a los de la poderosa nación de capital y consumo.

Si analizamos las estrategias de mercadeo y publicidad diseñadas para vender productos para niños, nos encontraremos con el triste reflejo de la falta de valores de las compañías que contratan y ejecutan dichas campañas.

Es una tendencia aceptada y practicada: cuñas publicitarias insertas en programas educativos, juguetes en la comida, poco contenido en la tv, bombardeo incesante de imágenes de consumo, consolas de video en las tiendas de ropa de niño, ubicar los juguetes en el pasillo contiguo a la zapatería infantil, la lista es interminable. Los niños son manipulados diariamente y los adultos les seguimos el juego… y pagamos la cuenta, con efectivo o crédito.

Lo que quisiera analizar y proponer aquí tiene que ver con la información que compartimos con nuestros hijos, el tiempo que invertimos en la educación de consumo y las propuestas que surjan de ese intercambio. Los chicos son mas listos de lo que nos imaginamos, y las mejores propuestas usualmente vienen de ellos mismos. Los niños son infinitamente creativos!

Es importante educar a nuestros hijos sobre el consumo responsable. Una manera divertida de hacerlo es a través de la disección de la publicidad y las marcas. Recuerdo un curso de diseño gráfico con chicos en el que diseñábamos logos para marcas inventadas. La clase incluía analizar las marcas que nos rodeaban en casa. La mayoría de lo que compran los chicos entre 13 y 16 años es ropa y tecnología. Al analizar las marcas de ropa, por ejemplo, algunos llegaron a la conclusión de que pagaban elevadísimas sumas de dinero para convertirse en publicidad ambulante. Foto tras foto de ellos mismos disfrazados de “porta marcas”. Tommy Hilfiger, Abercombie, Nike y Polo estampado en formatos irrisoriamente agrandados y desproporcionados, los hizo comprender como son el eslabón mas importante (y necesario) para la industria del consumo desenfrenado.

La tecnología que los rodea llega a convertirse en un pacificador tecnológico que sustituye el contacto humano, y la interacción en tiempo real. Lo peligroso es que ellos mismos saben que los juegos, chats, videos y comunidades en línea son adictivos. Saben que consumir con desenfreno estos productos y servicios no es sano, pero sienten que los necesitan… suena esto conocido? Ayudemos estableciendo limites y horarios.

Los adolescentes son un grupo demográfico interesante, pero también conflictivo y los niños entre 8 y 12 años (que son nuestro enfoque hoy) todavía son negociables y les gusta participar de las tomas de decisiones. Estos pequeños empiezan a buscar una identidad fuera de la casa, y la escuela y sus amistades adquieren una grandísima importancia. Se trata de entrar en el grupo, no ser muy distinto y tener lo que los demás tengan. Es aquí donde nuestro apoyo y guía son absolutamente necesarios ya que el niño esta aprendiendo a auto valorarse.

Es tentador llegar a casa y prender la tv para tener algo de paz y tranquilidad, pero lo que los niños ven en tv es verdadera chatarra, nociva y contraproducente en su mayoría. Monitorear es importante, y los videos y material pregrabado es recomendable, ya que la tv es el mayor vehiculo de publicidad. Todo lo que se vende, lo necesitemos o no sale en tv muy bien maquillado y listo para que te lo lleves a casa. Los niños absorben la publicidad mucho más que el contenido del programa.

Sucumbimos con frecuencia al plis plis plis plis… yo lo quiero!!!! lo necesito!!! Hablemos sobre la diferencia de necesitar y querer, y hagámosle entender a los pequeños que a veces lo que queremos solo creemos quererlo. El hábito de ahorrar para comprar un ítem costoso es una buena lección de economía y ahorro. Haz a los chicos participes de analizar los juguetes que tanto les llama la atención. De qué están hechos? Para qué sirven? Se puede hacer algo más con ellos? Y si se acaba tal o cual componente, puedo seguir usándolo o tengo que comprar un repuesto? Cuánto cuesta el repuesto? Dónde lo venden? Los niños pequeños entienden y disfrutan un juguete bien diseñado, de esos que de un momento a otro son un castillo, pero también podrían ser en carro, la cama de la muñeca o una pista de aterrizaje. Un pedazo de plástico con luces es solo eso… plástico y luces. Te sientes creativo? Que tal hacer juguetes con tu hijo este fin de semana? Títeres? Un guiñol?

Crea un espacio crítico y creativo para tus hijos. Que no sea la tv la que les diga que es bueno y divertido. Apáñalos ahora que están chicos, que a los 14 la cosa de tener hijos se pone interesante. Los adolescentes son un tremendo reto creativo para los padres y los docentes.

Espero este tip verde te haya hecho pensar en posibilidades y cambios positivos. Saludos y hasta pronto.