No voy a comentar aquí sobre el significado de “la modernidad”, sus raíces, aplicaciones, amores y odios; más bien quisiera comentar a cerca de la posibilidad de utilizar el concepto de: necesidad de cambio, evolución, sentido común, apertura… y por ende, revolución y su lectura a través del concepto de educar.

Necesidad de cambio. La educación, como la conocemos hoy en día, carece de toda futura aplicabilidad. Lo siento muchísimo por todos esos padres que viven endeudados para comprarle a sus hijos un mejor futuro. Enseñamos en un mundo que conocemos, medimos, disecamos, explicamos y tratamos de entender, pero carecemos de la visón necesaria para imaginar las posibilidades del futuro.

Las herramientas para resolver las crisis que nos afectan (y con más inquina últimamente) ya no son las mismas que nos sirvieron a duras penas, con anterioridad. Esto se atestigua con el atolladero emocional, social, económico y climático que sufre del mundo en que vivimos hoy en día. Podemos cambiar las cortinas para que entre más luz, pero si no derribamos las paredes, nunca percibiremos el espacio.

Evolución. La evolución ocurre como proceso natural y tiene una libertad orgánica envidiable. Es un proceso natural, innegable, inevitable, e interconecta a todas las especies. Me atrevo a pensar que si las culturas vivieran y pensaran en completo estado de libertad, en ese caos organizado que es la humanidad… nos daríamos cuenta, sorprendidos que la mayoría camina, más o menos, en la misma dirección. No son nuestros anhelos los mismos? No amamos y tenemos hijos todos de la misma manera? No queremos todos aire, agua y tiempo para respirar y beberla? Entendamos entonces, que las prácticas que no dan resultados positivos para la humanidad deberían caducar por una selección de conciencia colectiva natural. Que bien. Me gusta. Evolucionemos.

Sentido común. Hora de sacar el diccionario, ya que el aspecto “común” del “sentido” lo estoy poniendo en duda con más frecuencia últimamente. Las palabras que le dan significado a “sentido” según en diccionario de la RAE son: juicio, razón, entendimiento, inteligencia y conocimiento.

Del otro lado del ring esta lo “común”, que si no le pones tilde no existe; y apunta hacia lo ordinario, frecuente, sabido, la comunidad y la circunstancia. Ahora podemos jugar ese juego de palabras que me encanta, en el cual tomas una y la conjugas con otra, y descubres mil significados distintos. Eso sí, tendrás que aplicar algo de sentido común en el proceso, no vaya a ser que te encuentres con un entendimiento circunstancial y lo aceptes como educación.

Apertura. Por qué nos costará tanto mirar la realidad desde varios puntos de vista? Por qué siempre pedimos lo mismo en el menú, cuando la variedad es infinita y deliciosa? Difícil es entender que la verdad personal es una realidad pasajera, y aceptar que aunque nos consideremos valientes; si pensamos en lo infinito nos encontramos con la eternidad, y la eternidad da miedo. El miedo a su vez paraliza y la parálisis entume. Debe ser la educación entonces encaminada hacia la práctica de perder el miedo?

Apertura en vez de miedo, perturbación y anulación… y llegamos a la cereza del pastel.

La muy temida revolución. Si entendemos que la educación actual se ha convertido en un hacer obsoleto, con o sin computadoras del primer mundo, que la raíz del problema va más allá de las carencias materiales y estructurales, que lo básico e imprescindible, ya lo poseemos… Seamos políticamente incorrectos y propongamos e implementemos una revolución de la educación. Los cambios cosméticos están siempre sujetos a la moda y la modernización se nos ha quedado corta.