Esta mañana mientras recogía los materiales del taller de arte que dicto para un grupo de niños de la escuelita de Fátima del Chorrillo, escuchaba la conversación de la encargada del programa educativo. Comentaba que a uno de los pequeños que recibimos en el centro cultural, lo habían tenido que expulsar de la escuela. Aparentemente el chico esta fuera de cualquier control posible y la escuela ya no podía dar mas oportunidades. Les toca también velar por la seguridad del resto de los chicos. También habían tenido que sacarlo de su casa, ya que su madre se encuentra incapacitada para hacerse cargo de el y de su hermanito. La abuela esta muy viejita para cuidar a los chicos, el padre… quien sabe. El tío que los recogió temporalmente (un ex pandillero) ya no puede mas con los chiquillos y decidió devolverlos.

Pero, devolvérselos a quién? El niño ahora pasa a un hogar donde recibirá la escolaridad necesaria y el sustento básico. Comentaban las maestras el nivel de rabia y descontento que presenta el chico, su falta de interés en la escuela, su agresividad y desconexión con lo que lo rodea. Se escapaba del salón para encaramarse en los techos, se metía en líos y peleas y no le paraba bola a nadie.

La escuela ya tiene bastantes casos difíciles que atender. Casos difíciles. Niños difíciles. Circunstancias difíciles.

El riesgo social no existe solamente en los barrios marginados. Conozco historias exactamente iguales a la del niño de Chorrillo pero con niños de otros barrios y otras escuelas. Estos viajan de casa en casa, con su mochilita de ropa interior y saldo en el celular para poder llamar al chofer y pedirle que lo lleve al colegio. A veces con el mismo uniforme del día anterior, sin almuerzo, sin agenda, sin rumbo, sin plan, sin nada… Estos niños tienen los mismos problemas de agresividad, rabia, descontento y desconexión que sus contemporáneos del Chorrillo. Algunos solo oyen gritos, otros nunca oyen nada, por que no hay nadie con ellos, no hay compañía o supervisión.

Ambos chicos carecen de la mas básica y elemental relación. La de padres e hijos. Son chicos abandonados, sobrevivientes, guerreros atrincherados. Esta es nuestra niñez. No creo que hay sectores en riesgo, creo que la población infantil en su totalidad esta en riesgo.

Aparentemente la infancia ha estado permanentemente en riesgo y el problema no es algo de estos tiempos. La declaración de los Derechos del Niño es algo relativamente nuevo (mas nuevo que los Derechos Humanos, por lo menos) y los mismos ni se conocen ni se respetan todavía en algunos lugares.

Ahora, tener una niñez en riesgo en los tiempos que vivimos actualmente es imperdonable. Que actualmente carezcamos de la visión y la cordura básica para entender que la infancia es una especie de bosque primario de la humanidad no tiene nombre. No respetar los derechos básicos de la niñez es la mutilación mas absurda que los adultos podemos cometer. No los quiero atormentar, pero me siento bastante atormentada y a la vez asustada.

Cada vez que escucho una historia como la de esta mañana me pongo un poco en los zapatos de ese niño de 10 años, solo en el mundo, golpeado en su orgullo, en su cuerpo y en su corazón; abandonado, asustado y con muchísimas ganas de hacer daño. Y se me parte el corazón, no lo puedo evitar.

Las risas de los niños en un salón de clase, compartir en la mesa mientras comen juntos, la manera en que rectifican sus errores, lloran y patalean pero piden disculpas… los niños son perfectos señores. No se han dado cuenta? Son estrellas llenas de potencial, llenas de sueños y energía. Son dueños de lo que nosotros no podríamos ni imaginar en sueños.

Nosotros somos sus guardianes, es nuestra responsabilidad abonarles el camino con ilusiones y esperanzas, no con golpes y abandono. Ellos están llenos de sonrisas y solo quieren tu atención por un instante, quieren contarte lo que hicieron, lo que aprendieron, quieren enseñarte lo que pueden hacer ellos solos. Los niños son demasiado valiosos para desperdiciarlos, para desprotegerlos, para tenerlos y no quererlos.

Que es riesgo cuando el riesgo somos nosotros, los adultos, que no podemos ver mas allá de nuestras propias necesidades.

Pido mil disculpas por compartir tanto coraje, pero a veces me siento tan abatida por tantas injusticias y por tener que ver como un niño se escurre por las grietas de la indiferencia y cae en el pozo de la insensibilidad. Como será el futuro que construirán estos niños?