Con anterioridad he escrito sobre el “upcycling”, y de la reutilización. Hoy me llama un poco el tema de la reducción y esto esta obviamente ligado a nuestros hábitos de consumo. En realidad solo les puedo compartir los cambios que se han dado en mis hábitos en los últimos años esperando que les sirvan de inspiración y guia.

Me gusta mucho leer otros blogs verdes y encontrarme con gente que anda en lo mismo y que también encuentra y supera los mismos percances y situaciones.

Y de que situaciones hablará esta ahora?, se preguntaran. Bueno la gente, en general, aunque conozca algo sobre el cambio climático, las emisiones de carbono, el efecto invernadero y la depredación de los recursos no renovables; entiende muy poco de acciones concretas para promover lo mas importante que es el cambio de percepción.

Me ha sucedido en primera instancia con mi familia. He pasado de ser excéntrica, para no decir loca: (“Cómo así que ya no te lavas el pelo?”) a moderadamente revolucionaria (“ …es que tu lo que quieres es llevarle la contraria a todos…”) para actualmente convertirme en consultora de reutilización y reciclaje (“… hija, por favor mándale un brochure de tus talleres a la tía X que quiere hacer algo de eso que tu haces en la oficina del marido…”). Ahora las amigas de mi mama me llaman para ver donde llevan su vidrio, papel periódico y envases de tetrapack. Que bueno ya no ser la loca! Ufff… estamos avanzando…

Como soy profesora de arte, mi mama siempre me ha dado sus latas (las de ENSURE, son buenísimas), los platos de foam de los vegetales, las tacitas del yogurt y los periódicos y revistas viejas. En algún momento me empezaron a llegar las revistas de las amigas de mi mama también. Esto se puede considerar un primer paso en lo que llamamos cambio de percepción. El solo hecho de pensar que lo que vamos a tirar a la basura le puede servir a alguien mas, es un cambio importante. De ahí a empezar a comprar solo lo necesario, y analizar un poco el envase de un producto antes de comprarlo hay solo un pasito más.

Pasa el tiempo y no te das ni cuenta cuantos hábitos has empezado a cambiar. Empiezas a negarte a recibir bolsas plásticas, no por que no te gusten sino por que cuestionas que podrías hacer con ellas una vez lleguen a tu casa. Si la respuesta es botarlas, lo mas probable es que no las lleves. Lo mismo sucede con los jugos. Si llevas frutas, no necesitas el envase de jugo, y si guardaste varios de vidrio, puedes hacer mucho jugo y guardarlo en la refri.

Por ahí cuando botas las cáscaras te preguntas por que se ven tan lindas las plantas de la vecina y decides tratar de hacer composta orgánica… y tus hijos se vuelven locos cuando empiezan a salir los primeros gusanos. Es entonces cuando ellos aprenden de verdad y se enganchan en algo interesante que no sea el Nintendo.

Así mas o menos es el camino del cambio de percepción. Un pequeño pasito te lleva a otro, y a otro mas. En menos tiempo de lo que piensas estas participando de la excitante caminata de la reducción y la reutilización. En el proceso se te junta la gente. En el fondo todos queremos hacer algo bueno y compartirlo.