Todo padre quiere lo mejor para su hijo. No creo que haya proyecto mas riesgoso, ni trabajo mas arduo que tener hijos, criarlos y educarlos. Admiro muchísimo a las parejas que emprenden este proyecto en conjunto. Cada vez que le digo a algún amigo el cariño y la admiración que siento cuando lo veo a la par de su hijo; haciendo tareas, conversando o en el parque en la tardecita de media semana, me encuentro con respuestas llenas de dudas y culpabilidad. Será que ni haciendo las cosas bien nos sentimos seguros de verdaderamente estar dándole a los niños los que necesitan?

Los padres en consenso buscan escuelas que les brinden la tranquilidad de que sus hijos van a salir bien preparados. La verdad no conozco ninguna escuela que eduque y forme a los chicos, sin la participación activa de los padres. Y he ahí el asunto. No creo que haya una escuela mejor que otra. Me parece que hay escuelas para cada caso en particular, para cada familia, para cada niño. Muchos padres me consultan sobre la oferta educativa en Panamá. En Panamá hay escuelas para suplir las necesidades especiales de los pequeños, lo que me parece que falta es mas preparación y espacios de crecimiento para los profesionales de la educación especial, que al fin y al cabo, hacemos de alguna u otra manera todos los docentes.  Ha incrementado muchísimo el índice de diagnósticos en niños de edad escolar. El déficit de atención es el diagnostico mas común. También podemos encontrar en menor proporción la dislexia, disgrafía, dislalia, Síndrome de Asperger’s, Síndrome de Tourette’s y algunos espectros del autismo. En las aulas también participan niños con parálisis cerebral y Síndrome de Down’s a través de programas de inclusión y currículos diseñados para sus necesidades especiales. Si hay un momento excitante para ser maestro, es ahora mismo. En ocasiones los padres llegan con toda la información que la escuela necesita para poder apoyar al niño en sus necesidades. Estos casos tienen resultados maravillosos. Niños que completan y superan sus terapias, avances en aprendizaje y socialización, mejor manejo por los padres del diagnostico y maduración y felicidad en la escuela por el niño. En otras ocasiones, no hay comunicación abierta con los padres y terapeutas, las terapias son esporádicas e intermitentes, no se tiene acceso a diagnósticos y en resumidas cuentas es bastante poco lo que se puede hacer por el niño y su adecuado aprendizaje. Esto es muy frustrante. Saber que un niño pudo haber superado contratiempos a través de una intervención de terapias tempranas y ver como se frustra y en vez de avanzar, retrocede y se estanca. Todos los docentes hemos experimentado lo bueno y lo malo de la educación.

Educar en estos tiempos es un reto grandísimo y requiere de mucha investigación y experimentación en el salón de clases. Esto equivale a profesionales especializados entrenando y apoyando constantemente al maestro; tiempo y espacios para talleres y una adecuada remuneración económica. En un salón promedio se puede tener hasta un 30% de niños con necesidades especiales. Es cierto que se enseña de manera distinta para cada niño y que las necesidades especiales de los mismos han crecido muchísimo en los últimos años. También es cierto que las escuelas han optado por disminuir la cantidad de niños por aula para poder tener una atención mas individualizada. Esto sube los costos de las escuelas privadas y enfrasca en discusiones interminables a los educadores del sector oficial. Hay aulas con un docente para cada 40 niños, muchos de los cuales quedarán rezagados, experimentaran rechazo y optarán por abandonar los estudios. En el caso de las escuelas privadas este tipo de estudiante se mueve de colegio en colegio hasta que logra a duras penas su bachillerato. No todos tienen padres que puedan costear semejante hazaña. Muchos de los chicos que abandonan las aulas optan por las calles y las pandillas. El resto de esta historia la conocemos de sobra.

Si lo que queremos enseñar es el amor por el aprendizaje, es imperativo saber de que manera aprende cada niño, y adecuar el contenida para cada tipo de aprendizaje. Esta flexibilidad permite al docente tomar las decisiones necesarias para que los obstáculos se superen. La escuela debe en todo momento apoyar al docente. No somos los docentes los que hacemos a la escuela? Es importante conocer bien a nuestros hijos a la hora de escoger el lugar donde lo vamos a matricular. Tal vez el colegio del que me gradué fue muy bueno para mi, pero mi hijo puede que necesite un ambiente mas reducido y personalizado. En el caso de la educación oficial, grandísimos cambios se deben poner en práctica, estamos en pañales en cuanto a actualización docente. No se si soy insensata, pero a veces me pregunto como el MEDUCA no tiene un traductor de planta para que, semanalmente, cada docente reciba, en español, las publicaciones de tantas revistas de educación que se encuentran en línea. Con pulsar n botón tengo acceso a los últimos artículos publicados por las mejores universidades. Por qué no se usa lo que tenemos a mano? Todavía no usamos el Internet como herramienta. La Biblioteca del Congreso de EEUU esta en línea, usémosla. Este es solo un ejemplo, de millones. Hagan las busquedas. Información es lo que sobra. Criterio? Otra historia.

En las publicaciones mensuales de la escuela de estudios de post-grado de la Universidad de Harvard leo con frecuencia artículos sobre la crisis educativa norteamericana, el alto índice de abandono escolar y la falta de recursos de las universidades estatales para competir en la economía global. Me causa un poco de gracia esta simplificación sistemática del problema. Nuevamente me pregunto, para que educamos? Educamos a seres humanos que deben participar activamente de la toma de decisiones, que harán que la humanidad ajuste sus necesidades a la oferta limitada del planeta? Educamos a seres comprometidos con ideales mas altruistas que los nuestros o esperamos que nuestros hijos tengan las armas y las municiones listas para competir por el mercado mas accesible… a cualquier costo? Mas preguntas que respuestas en la labor de educar. Por lo pronto los docentes, seguiremos leyendo, escribiendo y cuestionando.